miércoles, 15 de diciembre de 2010

Emoción

Me inunda una gran emoción.
Me inunda una gran satisfacción.
Me inunda una gran inspiración.
Me inunda una gran alegría.
Una alegría que supera todo.
Supera penas, supera problemas...
Pone mi mente renovada, lista de volver a vivir.
Sí, es asi. Es cierto.
Volver a vivir y con emoción.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Un día antes...

En un día antes como hoy, mi mente se inunda de pensamientos, de ideas, de miedos... La mente trabaja y se cansa, todo tu cuerpo funciona de la misma manera.
Entro en pánico, se me acaban los minutos. No puedo retener tanta información. Siento mi cabeza estallar de mil palabras, que es muy difícil en este minuto dilucidar la verdadera razón, más allá de la ansiedad y el cansacio, que me inunda que no es menor.
Que daría en este minuto por quitar mi ropa, abrir la cama y cerrar los ojos y dormir... ¡todo!. Lástima que no puedo, tirar la esponja sería lo más mediocre que en mi vida podría hacer. No, no... eso no es para mi. Yo doy hasta el último sudor de mi frente en cada una de las cosas que hago. Me propongo ser el mejor, salir victorioso, destacarme, a razón de mi propio esfuerzo. Luego, eso es lo que me hace sentir mucho mejor, y con más ganas de seguir.
A propósito, descansar en vacaciones...? ¡Olvídalo!, Gimnasio, clases de algo, no sé. Algo se me ocurrirá como siempre, bueno en realidad cada verano, invento algo para no sentirme un inútil.
¡Ayyy! que difícil es ser yo por la cresta, onda de verdad que nunca paro de hacer cosas. Como que entre más hago mejor me siento, que raro. Porque la mayoría de mis compañeros seres humanos, entre menos hacen, mejor es para ellos, porque descansan, duermen, comen, se las tiran literlamente. Y yo, no. Que bonito. En fin, por algo digo que mi mente maquinea.

Debo despedirme, la música me anuncia que ya es hora de retomar las fastidiosas páginas sobre tecnología de los alimentos. Malditos honorables Señores Potter y Fellow que me hacen quemarme las pestañas, mientras otros alucinan con poluciones nocturnas. 

Yo.

domingo, 14 de noviembre de 2010

¿En tu corazón o en tu cama?

¿Se puede llegar a saber si cuando estás con alguien lo estás porque quieres, porque amas o porque sencillamente te gusta estar con esa persona?. Quien sabe... Pero... qué pasa cuando ya no te das cuenta y más que estar involucrando sentimientos involucras carne, cuerpo, gemidos, excitación, sexo... No sé si me lo estoy preguntando o sólo comentando, pero lo único que sé es que me encantó pasar noche y día contigo, llenándonos de amor. Sintiendo hasta la más profunda sensación visceral que sólo un hombre sabe sentir. Entregado a mi más hereje voluntad, mas todo sucede por algo. El día que no paso contigo es un día menos de vida, es un día menos de compartir y mirarte a los ojos, y volver a confiar en el amor, volver a sentirme vivo y loco por ti.
En algún minuto de mi vida, no soporté ser quien era, pero finalmente fui madurando y dándome cuenta que como soy soy mejor que lo que nunca habría podido ser. Sólo basta comprender cosas para poder estar bien, sentirse bien. Y yo a ti ya te comprendí, por lo tanto me haces bién. Sin embargo, nadie dice que este cuento no tenga fin. El llegar hasta esa última página es como un suspiro profundo "after gym"... Sí, algo asi. Pese, a que ir al gym es algo bacán, el llegar a la última página del libro no me haría sentirme bién en lo absoluto.
Vamos por muy buen camino, he vuelto a respirar...

Nah maish!

viernes, 12 de noviembre de 2010

Café en la tarde

Fue un día como aquellos que tú dices "que lo pasé bien", pero en el fondo no hay mucho que decir sobre aquello. Puesto, que más que conversar y un poco arreglar el mundo, más que eso no se hace.
Pero puedo decir que fue una tarde muy decisiva, un café en la tarde.
Se pudo conversar y verter todos aquellos pensamientos que durante varias horas se mantuvieron como congelados, quizá el calor del café de alguna manera algo provocó ahí.
En todo caso nada está dicho aún, porque las personas somos capaces de cambiar de parecer de una manera increíblemente fantástica.
En fin, sólo recordaré que alguna vez en la vida cediste tu postura. Y hoy al menos, me di cuenta que no estuve con un extraterrestre, sino con un ser humano como cualquiera.

Nada más.